viernes, 16 de noviembre de 2012

No molestes a la tormenta


Ayer estuve ojeando algunas de las poesías que conservo de todas las que he escrito a lo largo de mi vida (que no son muchas, pero bueno). Pocas me convencen a día de hoy, pero las que no he eliminado están ahí porque creo que son medianamente (muy medianamente) decentes. Pero entre ellas hay algunas que, al leerlas, me gustan de verdad. Aquéllas que sí consiguen aportarme la sensación de sumergirme en el mundo de la lírica. De entre estos poemas, el que más me gustó fue éste, y por ello lo transmito. Para que el amante de la poesía pueda criticarlo y dar su opinión.


Soy más de verso libre. La rima me gusta solamente en poemas de tipo parnasiano, romántico, barroco o moderno, y cosas así. Pero por lo general no escribo poemas de ese tipo.



No molestes a la tormenta. Deja en paz al agua.

Evita acercar el dedo curioso al mal que yace

en el fondo del barro. Refrénate, guárdate,

que solo trae pesar aquello que a tu ojo tienta.

Los monstruos se beberán tus lágrimas sólo si tienes paciencia.

Aguarda con voz palpitante a que el corazón se pare,

que pare de ladrar, que pare de llorar, que se desangre tu pulmón

en un océano de gotas, tinta negra, carne blanca,

lenguas rojas y sangre azul. Sueños desvanecidos

en almohadas descarnadas. Gritos en la noche, susurros quedos

al alba. Venganza de miserias y odio rojizo al amanecer.

No lo dejes entrar. Entrará en tu cuerpo para amansarte,

atontarte, convertirte en un muerto con ojos de carnero,

arrastrándote postreramente entre miembros cansados

y pasillos vacíos, con cadenas de niebla a tus tobillos amarradas,

con lenguas de humo agarrando tu garganta para no dejarte respirar.

te devorará los sesos con una cuchara de tristeza,

y beberá tu dicha hasta dejar solamente tus huesos,

todo recuerdo de ti, abandonados, como los trapos oxidados,

duramente sacudidos con crudeza contra las piedras duras.

No dejes que ocurra.

Sacúdete el pesar. Revuélvete como una nación en guerra.

Deja atrás la tormenta. Di que de esta agua no beberás.

Que los días en días se quedan, y los limos del alma pronto quedan atrás.

Todo será un mal recuerdo mañana, solamente si lo recuerdas

para no olvidar

que los peligros del corazón acechan,

y nunca, nunca, nos dejan en paz.

2 comentarios:

Mital Riumo dijo...

Yo... Yo conozco unas cuantas más que valen la pena... Pero no sé si querrás publicarlas, si habrán dejado de gustarte, si te parecerán muy personales...

Sobre el texto que nos atañe, sobra decir que la rima no hace la musicalidad, porque eso ya lo sabes. Está muy bien estructurado y tiene un ritmo agradable, además de ser bastante directo (o quizá las figuras son lugares comunes que no tiene mérito reconocer), pero me choca que uno de los mensajes que yo entiendo no se aplica mucho a tu modo de vida, así que lo entenderé más como una reflexión de aplicación personal, como un consejo de apoyo a los amigos, por decirlo de una forma más banal.

En cualquier caso, y para terminar, es un gusto y una alegría ver que tú sí estás publicando lo que habías contemplado como posible contenido del blog, algo que yo no fui capaz de hacer (bien por el paso del tiempo, bien por pereza, bien por olvido). Espero que, aunque no sea lírica (y aunque no sea de mi gusto), haya más entradas como esta en el futuro.

Anna Genovés dijo...

Fénix,

Tu poema me ha gustado. Tétrico y real, auqnue utilices metáforas que -a veces- no se llegan a comprender...

Yo, sí te entiendo porque suelo referirme a mis sentimientos desde el lado oscuro que me duele y, tú, haces lo mismo.

Voy a poner su enlace en mi nuro. Un placer leerte. Ann@