domingo, 26 de marzo de 2017

Echo de menos tantas cosas, y otras no tanto. Sobre todo oportunidades perdidas para hacer cosas que nunca hice, y corregir las que sí. Hoy, es uno de esos días en que todo cuanto quisiera de mi existencia es borrarla para siempre y no dejar ni rastro de que alguna vez alguien fui. Echo de menos días con problemas, pero más sencillos, días en que la vida no tenía tantas dudas y el mundo parecía luminoso, abierto, y lleno de posibilidades. Hoy, el mundo sigue siendo el mismo pero no para mí, y el problema es ése:


que en realidad el mundo siempre ha sido el mismo.

lunes, 16 de enero de 2017

Pensamientos aleatorios a las dos de la mañana

Espiral y abanico. Blanco y... no, es mejor cualquier otra sensación. Hay palabras al azar más importantes que éstas. El sentido se encuentra buceando más allá de las letras minúsculas. Me sentí extraño, nunca dije una palabra. Luego se enredan, como enredaderas. Crecen poquito a poquito, como pasos de hormiguita. Y agua, y pequeños animales voladores. Líneas coloridas sobre oscuridad rayana en la radiante negrura. Pasos eléctricos. Aquí hay una pared que habla más que tú y que tu corazón juntos. Y una extraña inmensidad, comprimida en tan poco espacio (una arbitraria unidad

martes, 25 de octubre de 2016

viernes, 21 de octubre de 2016

Poemas viejos

Sentado al borde del barranco

Me he equivocado.
Me tiré a un precipicio
que estaba vacío.
Y caí, y caí, y caí,

viernes, 23 de septiembre de 2016

Tambaleándose como un edificio viejo, como hojas cansadas dejándose morir en un aire denso que sabe a derrota. Se sacude a los lados como un boxeador vencido. Está cansada su mente anciana en un cuerpo todavía joven. Es un niño atrapado en un mundo de adultos que teme y odia. Tiene ganas de llorar. Siempre tiene ganas de llorar.

viernes, 29 de julio de 2016

Gris

Todo es gris.
El mundo es gris.
El cielo es gris
y la piedra es gris.
La carne es gris.
Los ojos son grises.

Muros

Tengo un muro en la boca
que no me deja decir
las palabras que quiero decir.
Tengo un muro en la cabeza
que no me deja encontrar
las palabras para expresar

domingo, 17 de julio de 2016

Rabieta

No hay horizonte firme.
No hay respuesta sensata, ni gente buena.
No hay sueños que merezcan la pena.
No hay nada bueno que pensar,
y demasiada mierda que no se dice.
No hay nada que no sea apestoso barro,

lunes, 23 de mayo de 2016

Sensación de tarde de verano

Esa sensación.

Estás tumbado en la cama, con la ventana abierta. La luz entra a raudales, pero suavemente. Se cuela como un invitado amable. No sabes cómo, pero lo llena todo. Simplemente, el mundo está lleno de luz. Y tu habitación es un dulce recodo de sombra, fresco y relajante, pero claro como el día que hace fuera. Tal vez tienes los ojos abiertos, mirando al infinito, o tal vez los tengas cerrados, pero en cualquier caso, no piensas en absolutamente nada. Sólo disfrutas del momento mientras escuchas a tu alrededor.

El silencio.

jueves, 19 de mayo de 2016

¿Tempus irreparabile fugit?

Lo primero que quiero decir es aclarar una cosa, y es que a lo largo de la exposición de mi teoría la palabra “existir” será utilizada con una connotación física. Es decir, lo que existe es lo que tiene entidad corpórea, aunque sea a nivel atómico. Decimos que los seres humanos estamos dotados de raciocinio, esto es, la capacidad de razonar, de elaborar pensamientos y estructuras mentales increíblemente complejas. El raciocinio nos permite elaborar conceptos, abstracciones, ideas, todo ello entidades que no tienen cuerpo, que no existen sino en nuestra cabeza. Podemos hablar de “amistad”, “justicia” o “paz”, pero en realidad son conceptos abstractos cuya única manifestación real se da en forma de pequeños impulsos eléctricos que envían información en nuestro cerebro.