viernes, 23 de septiembre de 2016

Tambaleándose como un edificio viejo, como hojas cansadas dejándose morir en un aire denso que sabe a derrota. Se sacude a los lados como un boxeador vencido. Está cansada su mente anciana en un cuerpo todavía joven. Es un niño atrapado en un mundo de adultos que teme y odia. Tiene ganas de llorar. Siempre tiene ganas de llorar.