lunes, 20 de octubre de 2014

De título evidente

Es una extraña tristeza.
No es de ésas de ir arrastrándose por los rincones,
alimentándose de las lágrimas,
ni de ésas de no dormir,
atormentado por la insolidaridad de la noche.
No es de ésas de no respirar,
no es de ésas de hacerse amigo de la soledad.

No de ésas, ni de muchas otras,
se parece a pocas, y no es como ninguna más.
Ésta es de tener los párpados apagados,
y de recitar canciones agridulces en ninguna parte.
¿Dónde te has ido, corazón?,
pues no estás donde deberías.
Hay un pensamiento de miedo bajo el agua,
y si muriese ahora, no lo lamentaría jamás.
El mañana es enemigo
y el ayer es un recuerdo pesado;
¡atrapado está el vivo entre dos tiempos muertos,
escapando hacia adelante
y huyendo hacia ahora mismo!,
hacia este mismo instante, donde no hay nada,
y en la nada oscura se descubre el dolor.
Bajo la almohada blanda
con olor a manzana y a sueño
se oculta esta tristeza,
y bajo el vapor caliente del espejo,
y detrás de las mantas, los cojines,
por debajo de mis dedos, y entre mis uñas temblorosas.
Entre las piedras y bajo los árboles
descubriré hoy siempre esta extraña tristeza,
y sobre las sombras del aire,
y en las páginas de los libros,
está metida en todas partes,
en las paredes y entre las ropas.
Es silenciosa, paciente, perezosa, fría,
vive encerrada y yo vivo encerrado con ella.
Tal es la tristeza más extraña,
no se puede explicar, sólo se puede sentir:
incomprensible, invisible, egoísta, incansable...
así es como es
la tristeza extraña que ahora siento.

2 comentarios:

Fábio Murilo dijo...

Profundíssimo! Gostei do clima psicológico. Se assemelha a um pesadelo em vida, ou a própria vida sem disfarces.

Milene Cristina dijo...

Sei dessa tristeza, não há como ignorá-la ou mesmo explicá-la.
Mas pude vê-la em tuas palavras e também me ver. ;)